Y llega el momento del fin de las vacaciones… Momento en el que aún con arena en las zapatillas o imágenes jamás imaginadas en nuestra mente, cerramos la maleta para volver a la “cruda realidad”.
La realidad de cada uno: estudios, trabajo, colegio, preparativos pre-curso, horarios, agendas, nuevos propósitos…
Pero, ¿qué es la realidad? ¿Cómo la vivimos? Una misma situación para cada uno de nosotros  la relatamos de formas muy distintas. Cada uno la vemos desde nuestro prisma, teñido de todo aquello que hemos ido añadiendo a nuestra mochila de viajero (consciente e inconscientemente) y que nos acompaña y nos ha ayudado a llegar hasta aquí.
¿Y qué pasa cuando esta mochila pesa demasiado? ¿Qué hacemos con todo aquello que aún habiéndonos servido, ya no nos sirve? Llevamos la mochila llena de pensamientos, creencias, experiencias, vivencias, en definitiva, de filtros que nos hacen ver la realidad algo borrosa y que en algún momento hicieron de esta mirada una imagen nítida y placentera.
¿Cómo hacemos para que la lente con la que captamos nuestras circunstancias sea del todo transparente, incluso con un tinte agradable para cada uno de nosotros?
En repetidas sesiones de coaching mis clientes me dicen que les gustaría cambiar a los demás, o que algunas cosas no hubieran pasado. Lo que hay fuera podríamos cambiarlo (nos gustaría), igual que a las personas que tenemos a nuestro alrededor. Sería una tarea dura y sin garantías de poderla conseguir, pues habría que contar con una voluntad ajena y con todas las variables que esto comporta.
¿Y si en vez de esto, empezáramos el cambio desde dentro? ¿Cuántas posibilidades se nos abren si escogemos el color del filtro con el que queremos ver nuestra realidad? Esto sí que sólo depende de uno mismo.
La vuelta de las vacaciones, después de haber hecho balance y de haber podido darnos cuenta de lo que sí y de lo que no queremos que siga en nuestra mochila de viajero por la vida, es un buen momento para cambiar aquello que resta. Y así, dejar espacio a nuevos pensamientos, creencias, propósitos más alentadores, que sumen.

Te invito a este reto!